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Título

El pluralismo axiológico de la ciencia

Autor Echeverría Ezponda, Javier
Palabras clave Filosofía de la ciencia
Fecha de publicación 30-oct-1995
EditorConsejo Superior de Investigaciones Científicas (España)
Citación Isegoría 12: 44-79 (1995).
1988-8376 (Online)
ResumenResulta común leer que, de existir valores que rijan la actividad científica, y de ser importante su estudio filosófico, los únicos que deben interesar a los filósofos de la ciencia son los valores cognitivos o epistémicos. Según estas posturas, la búsqueda de conocimiento científico está determinada exclusivamente, o al menos prioritariamente, por valores tales como la verdad, la coherencia, la simplicidad o la capacidad predictiva y explicativa. Puesto que la ciencia es, ante todo, la búsqueda de conocimiento verdadero, fecundo y coherente, la filosofía de la ciencia no debe interesarse en los valores que determinen la praxis científica, a no ser aquellos que nos impulsen a la búsqueda de ese tipo de conocimiento. La filosofía de la ciencia de los años treinta-sesenta ha respondido plenamente a este tipo de planteamientos que separaban estrictamente la ciencia y los valores no epistérnicos. Los debates entre los filósofos de la ciencia han estado centrados en cuestiones tales como si la ciencia es predictiva o no, si las teorías son comprobables, verificables o falsables, si una teoría se aproxima más a la verdad que otra, etc. Hablando en términos generales, se podría decir que, para la gran mayoría de los filósofos de la ciencia, el conocimiento científico debía ser descriptivo, explicativo, predictivo o comprensivo de lo que es, pero en modo alguno tenía que ocuparse de lo que debe ser: esto último era tema para personas interesadas en la ética, la política, la ideología o la religión. Mezclar cuestiones morales y argumentos científicos, de acuerdo con estas posturas, implica caer en lo que, desde Moore, se llama falacia naturalista. En este artículo se parte de una concepción muy distinta de la ciencia. . Esta no es únicamente una actividad teorética, sino que incluye también acciones prácticas, y en concreto acciones transformadoras del mundo. La ciencia no se limita a indagar cómo es el mundo, sino que contribuye a modificarlo por doquier. Por consiguiente, la filosofía de la ciencia no se limita a estudiar el conocimiento científico sino que se ocupa también de la actividad científica. La filosofía de la ciencia no debe reducirse a una metodología ni a una epistemología de la ciencia, sino que ha de incluir una axiología de la ciencia.
URI http://hdl.handle.net/10261/6381
ISSN1130-2097 (Print)
Aparece en las colecciones: (CCHS-IFS) Artículos
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