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Título : The Permian-Triassic transition: Historical review of the most important ecological crises with special emphasis on the Iberian Peninsula and Western-Central Europe
Otros títulos: La transición Permo-Triásica: Revisión histórica de la crisis ecológica más importante con especial énfasis en la Península Ibérica y Europa Central y Occidental
Autor : Virgili, Carmina
Palabras clave : Permian
Triassic
Extinctions
Biological crises
Renewal
Pangea
Volcanic eruption
Climate change
Pérmico
Triásico
Extinciones
Crisis biológica
Recuperación
Erupción volcánica
Cambio climático
Fecha de publicación : 2008
Editor: Universidad Complutense de Madrid
Citación : Journal of Iberian Geology 34 (1) 2008: 123-158
Resumen: [EN] One of the most important climatic and biological crises of the history of the Earth occurred 250 m.a. ago, during the transition from the Permian to the Triassic. During the Permian, all of the continental blocks were covering one hemisphere forming the Pangea supercontinent, while the other was covered by the Panthalasa ocean. General conditions for living on land were very precarious. The exuberant vegetation of the Carboniferous period had disappeared almost completely, as well as the large insects that sheltered there and many amphibians that lived in the flooded areas. There is, however, less information about the immense ocean, although the marine fauna was very abundant and varied. The landscapes of Pangea were very varied as it comprised very diverse climatic regions. At the polar areas there were enormous ice caps while at mid and tropical latitudes there were hotter and more temperate climates. Huge areas of the immense continent, far from any marine influence, were however very arid. On the plains, ephemeral, slow-moving courses of water deposited their alluvium, while at the coastal regions, strong tides left lagoons where saline deposits were formed. Volcanic activity was important as can be seen by the great outflows of basalts and andesites as well as the pyroclasts and ashes interbedded in the deposits of the Permian. With the start of the Mesozoic, in the Triassic, the world started to take the shape we see today. Pangea started to crack and break up heralding an important palaeogeographical change. At the end of the Permian, between 85%-95% of marine and land species had disappeared and the life forms that characterized the Mesozoic and the Cenozoic began to develop. Credence today is given to the theory that this biological crises was due to dramatic climatic change caused by the drastic appearance of volcanic eruptions that released enormous lava flows and projected clouds of dust and toxic gas into the atmosphere. The marked regression of the marine waters at the end of the Permian also contributed to this enormous extinction and the subsequent renovation of the fauna. General perturbations related to anoxia and change in temperature and biological productivity, are shown by many geochemical studies in marine sediments, in the stratigraphical series from those areas where there was continuity in sedimentation during the Permian- Triassic transition. Extinction and later renewal is very evident in the flora of the continental series. At the beginning of the Triassic all traces of vegetation had disappeared in huge areas and it is not possible to find some sign of recuperation in the sediments (only in the form of charfungus spores) until the end of the Scytian (Lower Triassic), as the return of the conifers did not happen until the Anisian (Middle Triassic).
[ES] Una de las crisis climáticas y biológicas más importantes de la historia de la Tierra sucedió hace unos 250 m.a., durante la transición del Pérmico al Triásico. Durante el Pérmico, todos los bloques continentales estaban ocupando el hemisferio norte constituyendo el supercontinente Pangea, mientras que el otro hemisferio quedó ocupado por el océano Panthalasa. Las condiciones generales de vida en los continentes eran muy precarias. La exuberante vegetación del Carbonífero había desaparecido casi completamente, así como los insectos de gran tamaño que se cobijaban en ellos y los anfibios que vivían en las zonas encharcadas. Del gran océano hay, sin embargo, menos información, aunque la fauna marina fue abundante y variada. Los paisajes de Pangea fueron muy variados, ya que comprendían regiones climáticas muy variadas. En las zonas polares había una gran cantidad de hielo acumulado mientras que en las zonas medias y tropicales los climas eran más cálidos y temperados. Las vastas áreas del inmenso continente, lejos de la influencia marina eran, sin embargo, muy áridas. En las llanuras, los cursos fluviales efímeros fueron depositando sus sedimentos, mientras que en las regiones costeras alimentaron zonas de lagoon en las que se fueron acumulando depósitos salinos. La actividad volcánica fue importante, como puede deducirse de las frecuentes acumulaciones de andesitas, piroclastos y cenizas volcánicas encontradas entre las rocas de edad Pérmico. Con el comienzo del Mesozoico, en el Triásico, el mundo comenzó a esbozar aquel que podemos ver hoy. Pangea comenzó a fracturarse permitiendo importantes cambios paleogeográficos. Al final del Pérmico, entre un 85%-95% de las especies marinas y continentales habían desaparecido, comenzando a desarrollarse las formas de vida que caracterizarían al Mesozoico y al Cenozoico. En la actualidad hay un importante apoyo a la teoría que relaciona esta crisis con una drástica aparición de erupciones volcánicas que liberó grandes cantidades de flujos de lava e inyectó nubes de polvo y gas tóxico a la atmósfera. La importante regresión de aguas marinas que tuvo lugar a finales del Pérmico también contribuyó a esta extinción y a la posterior recuperación. Perturbaciones generales relacionadas con anoxia y cambios en la temperatura y en la producción biológica han podido ser observados mediante el estudio de sedimentos marinos en aquellas series en las que hubo continuidad sedimentaria durante la transición entre el Pérmico y el Triásico. La extinción y posterior recuperación es muy evidente en la flora de series continentales. A comienzos del Triásico apenas quedaban trazas de vegetación en los sedimentos (sólo en forma de esporas de hongos) no siendo posible tampoco encontrar signos de recuperación hasta finales del Scytiense (Triásico Inferior), ya que las coníferas no aparecieron hasta el Ansiense (Triásico Medio).
URI : http://hdl.handle.net/10261/5471
ISSN: 1886-7995
Aparece en las colecciones: (IGE) Artículos
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