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Título

Los sistemas de producción ovina en la provincia de León: Factores condicionantes de su distribución y estructura

AutorLavín, Paz
DirectorMantecón, Ángel R. ; Carro Travieso, Mª Dolores
Palabras claveSistemas de producción
Ovino
Provincia de León (España)
Factores condicionantes
Fecha de publicación1996
EditorUniversidad de León
ResumenEl objetivo general de este trabajo es el estudio de los factores condicionantes de la distribución y estructura de los sistemas de producción ovina, tomando como modelo la provincia de León, que por su diversidad geográfica, climática y de uso del territorio, junto con la importancia que la ganadería ovina tiene en esta provincia, permite disponer de un rango de situaciones suficientemente amplio. Teniendo en cuenta el objetivo general, los objetivos concretos han sido el estudio de: i) la distribución y evolución del censo ovino, ii) la distribución y evolución de la población y del uso del territorio, iii) la distribución y evolución de las producciones ovinas de carne y de leche y iv) la caracterización de las explotaciones ovinas de carne y de leche. En el conjunto de la memoria se ha seguido una forma de presentación de tipo piramidal, según la cual se parte del análisis de la situación de cada parámetro a nivel mundial, para ir avanzando, por proximidad geográfica, a un nivel europeo, nacional, regional y de la provincia de León. Cuando se hace referencia a la evolución de los distintos parámetros, siempre se considera la década de los años ochenta y, cuando es posible, se estudia la situación en 1986, por ser la fecha de incorporación de España a la Comunidad Económica Europea. La mayor proporción de los efectivos ovinos a nivel mundial se encuentra localizada en los países en vías de desarrollo (54,7%). Durante los años 80 el censo ovino mundial aumentó en un 9,7%, siendo especialmente importante el incremento ocurrido en el continente europeo (18,7%).
En el total de la superficie mundial, el reparto del territorio, de acuerdo a los usos del mismo, es: 31,4% de otras tierras, 30,1% de arbóreas, 25,4% de pastos permanentes y 10,8% de tierras labradas. La producción mundial de leche de oveja se estima en 7,9 millones de Tm, de las cuales el 82,5% es producida en Asia y Europa. Cuando se considera el total de leche producida por las distintas especies de animales domésticos, la leche de oveja supone a nivel mundial el 1,6%. Durante los años 80 se produjo un incremento del 14,8% en la producción de leche de oveja en el conjunto de la UE. La producción mundial de carne ovina fue, en 1991, de 7 millones de Tm, procedente de 471,8 millones de animales sacrificados. Los países clasificados como desarrollados producen más de la mitad (54,7%) de la carne de ovino a nivel mundial. Del total de carne producida por las distintas especies, el 3,9% pertenece a la especie ovina. En la memoria se han analizado las distintas posibilidades de caracterización de los sistemas de producción ovina, teniendo en cuenta los factores intervinientes en los mismos, tales como: el entorno socio-económico, la relación producción vegetal-animal, la tecnología, infraestructuras y métodos de producción, los recursos humanos y el medio ambiente. El análisis de la producción ovina en la provincia de León es abordada en esta memoria, de acuerdo con los 4 apartados siguientes: i) altitud y climatología, ii) población, iii) distribución y uso del territorio y iv) orientación productiva de los censos ovinos. Los 211 municipios que constituyen la provincia de León y que se han tomado como unidad de estudio, se encuentran agrupados en las 10 comarcas siguientes: Bierzo, Montaña de Luna, Montaña de Riaño, Cabrera, Astorga, Tierras de León, La Bañeza, Páramo, Esla- Campos y Sahagún. En 1991 la población total de la provincia de León era de 516.176 habitantes, concentrándose el 28,3% en la capital (146.270 habitantes). La densidad de población media de la provincia de León fue, en 1991, de 33 habitantes/km2. Las comarcas de Tierras de León, Bierzo y La Bañeza agrupan el 68% de la población de la provincia y ocupan el 33,4% de la superficie de la misma.
Sólamente las tres comarcas anteriores superan la cifra considerada por la UE como zonas en peligro de despoblación (37,5 habitantes/km2). De los 211 municipios de la provincia de León, el 39,8% tiene menos de 10 habitantes/km2 y el 37,4% tiene una densidad de 11 a 30 habitantes/km2. Sólo 6 municipios (León, Ponferrada, San Andrés del Rabanedo, Villablino, Astorga y Bembibre) superaban, en 1991, la cifra de 10.000 habitantes y estos poseen 266.988 habitantes en total (51,7% del total de la provincia), ocupando el 4,7% de la superficie provincial. La densidad de población descendió, de 1981 a 1991, en 0,4 habitantes/km2 en el conjunto de la provincia de León. La población activa agraria en relación a la población activa total pasó del 41,2% en 1981 al 19,3% en 1991. La distribución del territorio de la provincia en función de los usos más importantes ha sido: 38,9% de otras tierras , 18,2% de tierras labradas, 17,4% de arbóreas y 9,9% de pastos permanentes. Mientras los pastos permanentes, las otras tierras y las arbóreas se concentran en el norte de la provincia, las tierras labradas lo hacen en el sur. Durante los años 80 (1982-89) se produjo una disminución de la superficie ocupada por pastos permanentes (45,1%) y por tierras labradas (18,5%), aumentando las áreas ocupadas por arbóreas (25,6%) y por las otras tierras (25,8%). En 1991 el censo ovino de la provincia de León alcanzó la cifra de 706.692 cabezas, localizadas en 3.471 explotaciones, las cuales tenían un tamaño medio de 158 ovejas/explotación. El 47,1% de los rebaños de la provincia tienen un tamaño inferior a las 100 ovejas y sólo el 3,2% de las explotaciones superan las 500 ovejas. En términos generales, la tendencia observada es a concentrarse la ganadería ovina en las comarcas del sur de la provincia. La comarca de Esla-Campos posee el 22,8% de los efectivos de la provincia y junto con la comarca de Tierras de León, Páramo y Astorga concentran el 64% del censo ovino provincial. De 1982 a 1991 incrementó el censo ovino de la provincia en un 42,1%, siendo mayor el incremento producido de 1986 a 1991 que de 1982 a 1986. En el mismo periodo se produjo un descenso del nº de explotaciones (41,6%). Sólo ha aumentado el número de explotaciones en las comarcas de La Bañeza, Páramo y Esla-Campos.
De acuerdo con los datos de 1991, el censo ovino de carne era superior al de leche (327.389 vs 222.656) y al igual ocurría con el número de explotaciones (2.498 vs 973). El tamaño medio de los rebaños fue de 229 y 131 ovejas para las explotaciones de leche y carne respectivamente. Mientras el 49,2% de las explotaciones ovinas de carne tienen un tamaño menor de 50 ovejas, en los rebaños de producción de leche, la mayor proporción de los rebaños se concentra en el rango de tamaños de 100 a 300 ovejas (69,2%). Las comarcas de Esla-Campos, Páramo y Sahagún poseen el 83,8% de las explotaciones y el 82,8% del censo ovino de leche de la provincia. El censo ovino de carne está repartido de una manera más uniforme que el ovino de leche en las distintas comarcas de la provincia de León. Los datos utilizados para el estudio de los sistemas de producción ovina de carne procedían de 58 explotaciones, todas ellas integradas en un sistema cooperativo y localizadas en la comarca de Astorga (Provincia de León) y correspondientes a los años 1988, 1989 y 1990. El tamaño medio de las explotaciones fue de 158,48,74 ovejas. Se establecieron 3 grupos de tamaño: pequeño (menos de 50 ovejas, n=14), mediano (de 51 a 250 ovejas, n=32) y grande (más de 250 ovejas, n=12). Todos los parámetros considerados a nivel anual (corderos vendidos/explotación, kg de peso vivo de corderos vendidos/explotación, precio del kg de peso vivo de los corderos y número de corderos y valor de venta por oveja) se vieron afectados de manera estadísticamente significativa por el efecto del tamaño del rebaño y del año de estudio. Los corderos vendidos por explotación y año fueron, como valores medios, de 29,3; 109,1 y 237,2; para las explotaciones pequeñas, medianas y grandes, respectivamente. El número de corderos vendidos por oveja y año fue de 0,97; 0,75 y 0,69 para los grupos pequeño, mediano y grande. El precio por kg de peso vivo fue significativamente mayor en las explotaciones más grandes (495,6; 505,7 y 524,4 ptas/kg de peso vivo). Los valores medios de los ingresos obtenidos anualmente por la venta de corderos, expresados por oveja en la explotación, fue significativamente mayor en los rebaños más pequeños. En los tres años estudiados (1988, 89 y 90) se produjo un incremento de los ingresos medios de las explotaciones ovinas de carne consideradas, siendo este valor un 48% superior en 1990 en relación a 1988.
La distribución de las ventas mensuales por explotación permite considerar 3 épocas a lo largo del año: i) valor mínimo, en los meses de agosto, septiembre y octubre; ii) valor máximo, en el mes de diciembre y iii) valores intermedios en los otros ocho meses. En cuanto a las explotaciones ovinas de producción de leche, los datos utilizados corresponden a un total de 112 explotaciones, localizadas en la comarca de Esla-Campos (Provincia de León), todas ellas integradas en una cooperativa y fueron relativos a los años 1988, 1989 y 1990. Para el análisis de los datos anuales productivos y económicos de las explotaciones se consideraron como factores de variación los siguientes: la raza (Churra y Assaf), el año (1988, 89 y 90) y el tamaño de los rebaños (pequeño: menos de 150 ovejas, n=18; mediano: de 151 a 350 ovejas, n=78 y grande: más de 350 ovejas, n=16), siendo el tamaño medio de las explotaciones estudiadas de 2324,82 ovejas. El tamaño de los rebaños se vió afectado de manera estadísticamente significativa por efecto del factor tamaño, raza y la interacción de ambos. El efecto del tamaño de los rebaños afectó, significativamente, a los parámetros anuales siguientes: corderos vendidos por explotación, litros vendidos por explotación, ingresos obtenidos de la venta de corderos y de leche, la proporción que los ingresos de la venta de leche suponen en los ingresos totales y precio unitario del litro de leche. El efecto del factor "raza" fue significativo para: el peso vivo medio de los corderos, litros de leche por explotación, la producción e ingresos de corderos y leche por oveja, precio unitario de venta de leche, ingresos por explotación, la proporción de los ingresos totales que proceden de la venta de leche y la composición química de la leche (contenido en sólidos totales, grasa y proteína). El efecto año únicamente fue significativo para los parámetros económicos, aumentando estos al avanzar los años de estudio. El tamaño medio de las explotaciones de raza Churra fue significativamente menor que en las que poseían Assaf (252 vs 308). Los litros vendidos por oveja fueron menores (60,9 vs 78,7) y los corderos vendidos por oveja mayores (0,82 vs 0,68) en las explotaciones de raza Churra. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los ingresos anuales totales por oveja entre las dos razas estudiadas (10.784 pts. vs 11.596 pts. para las razas Churra y Assaf, respectivamente).
El contenido en sólidos totales, grasa y proteína fue significativamente mayor en las explotaciones que poseen animales de raza Churra. Cuando se analizó la estacionalidad (efecto "mes") se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre meses para todos los parámetros productivo-económicos considerados. Es de destacar la escasa producción de corderos en los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, que en total suponen el 14,5% de los corderos vendidos anualmente por explotación. Durante los meses de agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre, sólo se produce el 16,7% del total de leche anual y de marzo a junio se concentra el 54,5% de la producción. El contenido en sólidos totales, grasa y proteína, presentan diferencias estadísticamente significativas cuando se comparan los valores mensuales, mostrando una relación inversa a la evolución en la curva de producción de leche de las explotaciones. El contenido en lactosa de la leche presentó una evolución similar a la de la curva de producción. En las explotaciones ovinas de producción de carne y de leche indicadas anteriormente, se realizó en 1992 una encuesta, en la cual se consideraron como fiables el 63,8% en las explotaciones de carne y el 78,6% en las de leche; no pudiendo considerar, en este trabajo, ninguna de las explotaciones de producción de carne y menor tamaño. En la encuesta indicada se ha tenido en cuenta la información relativa al factor humano, al uso del territorio, a las instalaciones, a los animales, al manejo de la explotación y a las características económicas de la misma. Si bien la edad media de los propietarios fue similar en los distintos grupos de tamaño de las explotaciones de carne y leche, la distribución por edades en cada grupo, pone de manifiesto una mayor proporción de propietarios de más edad (>50 años) en los grupos de tamaño intermedio y mayor la proporción de jóvenes, en el caso de las explotaciones más grandes. La proporción de explotaciones que poseen mano de obra asalariada es, en general, muy pequeña y, únicamente adquiere una cierta importancia en las explotaciones de producción de leche más grandes.
Cuando las necesidades de mano de obra se expresan en función del número de animales (UTH/100 ovejas en la explotación) este valor desciende al aumentar el tamaño de los rebaños. Tanto en los sistemas de producción ovina de carne como de leche, la superficie ocupada por las explotaciones ovinas aumenta al hacerlo el tamaño de los rebaños, de una forma más o menos proporcional a éste. En este sentido, la densidad animal por unidad de superficie se mantiene entre 0,25 y 0,36 ovejas/ha en las explotaciones de producción de carne y entre 1,1 y 1,3 ovejas/ha en las de producción de leche. La superficie utilizada por las explotaciones de carne es mucho mayor, tanto en términos absolutos como en relación al número de animales, que en las de ovino de leche. En cuanto a la distribución en el uso del territorio utilizado por las explotaciones ovinas, destaca la gran proporción que supone el terreno comunal, en comparación con el de uso individual, en los sistemas de producción de carne, en los cuales es también muy importante la proporción del territorio ocupada por las zonas de monte. A pesar de la influencia directa que el ordeño mecánico tiene sobre las características, cuantitativas y cualitativas, del trabajo a realizar en las explotaciones de ovino lechero, destaca la escasa proporción de ganaderías de pequeño y mediano tamaño que poseen ordeño mecánico. Es relativamente pequeño el número de explotaciones que realizan la identificación de todos sus animales, aumentando este valor al hacerlo el tamaño de los rebaños, tanto en los sistemas de producción de carne como de leche. El mayor valor de la proporción de explotaciones de producción de leche que poseen raza Churra en pureza correspondió a los rebaños de tamaño medio, siendo este valor menor en los rebaños mayores y nulo, en los más pequeños. La proporción de ganaderos de producción de carne que mantienen la raza autóctona en pureza es superior a los indicados para los sistemas de producción de leche. Mientras que los ganaderos de producción de leche han realizado, con las peculiaridades concretas de cada caso, un cruzamiento por absorción, los ganaderos de producción de carne han realizado, en general, cruzamientos de tipo industrial.
Es de destacar la baja proporción de las explotaciones ovinas, tanto de producción de carne como de leche, que realizan algún tipo de control infeccioso o parasitario previo a la introducción de nuevos animales en el rebaño. Es muy elevado el valor de la proporción de explotaciones en las que no se ejerce ningún tipo de control reproductivo. Como parámetro indicativo de la falta de control reproductivo se ha utilizado el hecho de estar los sementales de forma permanente con las ovejas. La proporción de las explotaciones que realizan inseminación artificial, fue muy escasa en los sistemas de producción de leche y nula en los de carne. En los sistemas de producción ovina de leche el número de horas de pastoreo diario presenta los valores mínimos en los meses de diciembre, enero y febrero, aumentando este valor durante los meses de marzo, abril y mayo, para alcanzar los valores máximos durante los meses de junio a septiembre y, a partir de ese momento, descender el número de horas de pastoreo hasta el mes de diciembre. En los rebaños de producción de carne, el número de horas de pastoreo fue, a lo largo del año, superior a los encontrados para las explotaciones de producción de leche. Sólamente un tercio de las explotaciones de leche realizan alguna suplementación de las ovejas en el último mes de gestación. Sin embargo, la proporción de explotaciones de carne que suplementan a las ovejas en la fase final de la gestación es ligeramente superior a las de producción lechera. La suplementación durante la lactación (ordeño o cría de corderos, dependiendo del sistema de producción) es importante, en cuanto a número de explotaciones que la realizan, tanto en los sistemas de producción de carne como de leche. La cantidad de concentrado utilizado por animal y año, considerando tanto el comprado como el producido en la propia explotación, es del orden de tres veces mayor en las explotaciones de producción de leche que de carne. Cuando se analizan los ingresos totales de la explotación, estos aumentan, al hacerlo el tamaño de la misma y fueron siempre superiores los valores medios de los rebaños de leche que los dedicados exclusivamente a la producción de carne. Los gastos variables aumentaron al hacerlo el tamaño de los rebaños y, en términos absolutos, fueron siempre superiores en los rebaños de producción de leche que de carne.
Los gastos variables considerados en este trabajo han sido los correspondientes a la alimentación, al alquiler de tierras y edificios, a la adquisición de productos zoosanitarios y otros gastos como electricidad, esquileo, inseminación artificial, etc. Los gastos de alimentación, en relación al total de gastos considerados, supone una mayor proporción en las explotaciones de leche que en las dedicadas a la producción de carne, siendo en todos los casos el valor superior al 50%. La proporción que suponen los gastos relacionados con el manejo sanitario en el total de gastos variables, es superior en las explotaciones de carne que en las de leche, y mientras que en estas últimas disminuye al aumentar el tamaño de los rebaños, en los sistemas de producción de carne aumenta al hacerlo este parámetro. Cuando se consideran los ingresos medios por oveja no se encontraron diferencias entre los grupos de tamaño de las explotaciones ovinas de carne (8.221 y 8.141 pts/oveja reproductora, para los grupos de mediano y gran tamaño, respectivamente) y sí se encuentra una reducción en este parámetro, al aumentar el tamaño de los rebaños, en los dedicados a la producción de leche (19.961, 16.431 y 13.065 pts/oveja reproductora, para los grupos de tamaño pequeño, mediano y grande, respectivamente). Los gastos totales por oveja se reducen al aumentar el tamaño de las explotaciones, tanto en las dedicadas a la producción de carne (3.447 y 2.993 pts/oveja reproductora, para los grupos de tamaño mediano y grande, respectivamente) como a la producción de leche (9.573, 7.640 y 5.161 pts/oveja reproductora, para los grupos de tamaño pequeño, mediano y grande, respectivamente). El margen bruto por oveja aumenta al hacerlo el tamaño del rebaño en las explotaciones de producción de carne (4.774 y 5.148 pts/oveja reproductora, para los grupos de tamaño mediano y grande, respectivamente), mientras que este valor disminuye al aumentar el tamaño de los rebaños de producción lechera (11.701, 8.791 y 7.904 pts/oveja reproductora para los grupos de tamaño pequeño, mediano y grande, respectivamente). Los ingresos y la diferencia entre estos y los gastos considerados en éste trabajo, expresados en función de la superficie utilizada por cada explotación, presentó una evolución similar a la indicada cuando estos parámetros son expresados en función del número de ovejas del rebaño, encontrando una relación directa con el tamaño del rebaño en las explotaciones de producción de carne (783 y 1.454 pts de margen bruto/ha, para los grupos tamaño mediano y grande, respectivamente) y una relación inversa con el tamaño del rebaño en las explotaciones de producción de leche (10.468, 8.507 y 8.425 pts de margen bruto/ha, para los grupos de tamaño pequeño, mediano y grande, respectivamente).
Siendo, para cualquiera de los grupos de tamaño que se consideren, superior el valor de los ingresos y de la diferencia entre ingresos y gastos, expresados por unidad de superficie, en las explotaciones ovinas de leche que de carne. Cuando se analiza el valor del margen bruto en función de las UTH de la explotación, se encuentra un aumento del mismo al aumentar el tamaño de los rebaños, tanto en las explotaciones dedicadas a la producción de carne (598.958 y 1.054.855 pts /UTH, para los grupos de tamaño mediano y grande, respectivamente) como en las de producción de leche (1.057.580, 1.198.779 y 1.698.603 pts de margen bruto/UTH, para los grupos de tamaño pequeño, mediano y grande, respectivamente).
DescripciónTesis Doctoral de la Universidad de León, Departamento de Producción Animal I y la Estación Agrícola Experimental (EAE-CSIC).- Enero 1996
URIhttp://hdl.handle.net/10261/21975
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