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Título

The evolutionary landscape of the DNA Damage Response network: a computational approach

AutorArcas, Aída
DirectorRojas, A. M.
Fecha de publicaciónabr-2013
EditorUniversitat Pompeu Fabra
CSIC-JA-USE - Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS)
Resumen[Introducción] Las células están continuamente en riesgo de sufrir daño en el ADN, ya sea desde fuentes exógenas (radiación ionizante, rayos ultravioletas, agentes químicos, etc) o endógenas (errores en la replicación del ADN, especies reactivas de oxígeno, etc) (1,2). Para detectar las lesiones en el ADN, señalizar su presencia y promover la reparación del daño, las células han desarrollado una sofisticada e intrincada red the pathways que conjuntamente constituyen la respuesta al daño en el ADN (DDR). Dependiendo de la naturaleza de la lesión en el ADN (3), del tipo de célula, de la fase del ciclo celular en la que tiene lugar el daño (4), y de si el ADN puede repararse (5), distintos sistemas de reparación del ADN pueden entrar en acción para reparar el ADN dañado. Estos sistemas han sido muy estudiados (6-9), y los principales se pueden clasificar en Reparación de un malapareamiento (Mismatch Repair (MMR)), Reparación de excisión de bases (Base Excision Repair (BER)), Reparación por escisión de nucleótidos (Nucleotide Excision Repair (NER)), Recombinación homóloga (Homologous Recombination (HR)) y Recombinación no homóloga (Non-Homologous End-Joining (NHEJ)). La existencia de estas rutas permite evitar o minimizar posibles alteraciones de las estructuras genómicas que podrían llevar a la pérdida de control proliferativo o a la muerte celular, por lo que asegura la transmisión fidedigna de la información genética a la siguiente generación. La DDR tiene mucho interés por su implicación en cáncer (10-12) y enfermedades tales como Ataxia-telangiectasia (13), Síndrome de Seckel (14), Síndrome de Nijmegen (15), etc. Además, las alteraciones en esta red generan inestabilidad genómica que amenaza la viabilidad de la célula. Esto ha hecho que se estudie enormemente en humanos (16-18), donde varios componentes de la DDR se han estudiado en detalle (19-21). Las rutas de DDR contienen cuatro componentes principales: sensores, mediadores, transductores de la señal, y efectores. La DDR se inicia cuando se detecta el daño en el ADN en el punto de rotura mediante una serie de proteínas. Después, varios mediadores son reclutados y entonces una cascada de señalización amplifica la señal para activar checkpoints del ciclo celular y la reparación del ADN, o para inducir senescencia o apoptosis. Gran parte del conocimiento actual sobre la DDR se basa en el estudio de las kinasas ATM y ATR, las cuales, además de coordinar la reparación del ADN, también regulan una amplia variedad de actividades celulares que van desde la replicación y transcripción del ADN, a la señalización metabólica o al splicing del ARN (22, 23). La regulación defectuosa de cualquiera de estas actividades causa inestabilidad genómica tras el daño en el ADN.
Aunque se han aislado muchos componentes de DDR en los puntos de rotura del ADN, se conoce muy poco sobre las interacciones precisas que tienen lugar entre los distintos componentes, lo que ha generado la publicación de muchos estudios, algunos contradictorios. Estudios recientes han aumentado el número de componentes relacionados con la DDR, aunque todavía se desconocen en gran medida los procesos funcionales ya que los estudios se realizan principalmente en líneas celulares bajo condiciones experimentales. Por otro lado, aunque todos los organismos deberían tener un sistema de detección del daño para contrarrestar los efectos deletéreos de la inestabilidad genómica, hay poca información disponible. Debido a las grandes diferencias en la biología de las distintas especies, es esperable encontrar enormes diferencias en el ensamblaje de la suma de rutas que componen la DDR. Sin embargo, hay algo en común entre todas las especies, y es que para que un organismo pueda sobrevivir, sus células han de replicarse fidedignamente. De hecho, cada vez que una célula se replica, hay cierto daño causado por el estrés replicativo. Por eso, debe haber un sistema de detección y reparación de daño universal para evitar la inestabilidad genómica.
[Objetivo] Nuestro objetivo es delinear el repertorio de proteinas implicadas en DDR a lo largo de la evolución y determinar qué procesos han intervenido en el ensamblaje de estas rutas.
[Métodos] La respuesta al daño en el ADN (DDR) es una red de señalización esencial que mantiene la integridad genética. Esta red es un conjunto de sub-redes distintas, pero a menudo solapantes, donde los componentes que participan desempeñan diversas funciones según marcos espacio-temporales precisos. Para comprender cómo estas sub-redes han surgido a lo largo de la evolución y cómo se han ido ensamblando, hemos buscado componentes de DDR en 47 especies que cubren el árbol de la vida. Para ello hemos identificado secuencias ortólogas con InParanoid (24), hemos construido perfiles filogenéticos de las proteínas y hemos agrupado los resultados para identificar distintos grupos de proteínas que han aparecido a lo largo de la evolución. También hemos analizado la composición de dominios de las secuencias de DDR y se han detectado homólogos remotos. Asimismo, hemos analizado las propiedades evolutivas y funcionales de las proteínas de DDR según distintas edades de genes y siguiendo varias clasificaciones. Finalmente, hemos mapeado los resultados en la ruta canónica de DDR en humanos, y hemos hecho comparaciones entre los distintos organismos.
[Resultados] Esta es la primera vez que un análisis sistemático cubre la evolución global de la red de DDR. Nuestros resultados indican que la mayoría de los componentes de la DDR son genes antiguos, que todas las sub-redes contienen al menos un representante trazable hasta procariotas, y que el núcleo ancestral de la maquinaria de DDR está principalmente relacionado con reparación, y se construyó sobre actividades de detección y efectores. Modificaciones post-transduccionales tales como fosforilaciones, acetylaciones, sumoylaciones y ubiquitinaciones ya estaban presentes en los eucariotas antiguos.
[Conclusión] A lo largo de la evolución, la ampliación de la red ha ocurrido a través de la adición de nuevos componentes que han evolucionado para interaccionar y funcionar junto a los antiguos, lo que puede haber incrementado la complejidad de la red de DDR en términos de precisión y de comunicación con otras redes.
URIhttp://hdl.handle.net/10261/153965
Aparece en las colecciones: (IBIS) Tesis
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