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Título

Ciclo celular y enfermedad de Alzheimer. Estudios en células extraneurales de pacientes y en modelos murinos

AutorEsteras, Noemí
DirectorMartín-Requero, Ángeles
Palabras claveEnfernmedad de Alzheimer
Ciclo celular
Calmodulina
Linfocitosinmortalizados
Fecha de publicación2013
EditorCSIC - Centro de Investigaciones Biológicas (CIB)
Universidad Complutense de Madrid
ResumenLa demencia es un síndrome clínico quese caracteriza por un deterioro progresivo de las funciones cerebrales superiores como son la memoria, el lenguaje, la orientación, el cálculo o la percepción espacial y que conlleva una pérdida de autonomía del enfermo, que se vuelve cada vez más dependiente a medida que avanza la enfermedad. Aunque la demencia era conocida desde la antigüedad, no fue hasta 1906 cuando el médico alemán Alois Alzheimer sentó las bases biológicas de la enfermedad que ahora lleva su nombre y que constituye la principal causa de demencia a nivel mundial. Su paciente, Auguste D., de 51 años, presentaba un cuadro clínico caracterizado por pérdida progresiva de memoria, desorientación en el tiempo y el espacio, paranoia y trastornos en la conducta y el lenguaje. Tras su muerte, Alzheimer examinó su cerebro mediante tinción de plata y describió lo que a día de hoy suponen las dos principales características neuropatológicas de la enfermedad: “depósitos de una sustancia peculiar en el córtex” (ahora conocidos como placas neuríticas o seniles) y “cambios peculiares en las neurofibras” (denominados en la actualidad ovillos neurofibrilares) Más de un siglo después, cuando la esperanza de vida al nacer ha aumentado de manera considerable, la enfermedad de Alzheimer (EA) se ha convertido en la principal causa de demencia en todo el mundo en personas mayores de 65 años.
Aunque los datos son difíciles de cuantificar, debido a la falta de estudios rigurosos en algunas regiones, el estudio Delphi (Ferri y cols., 2005) estimaba que en 2001 el número de personas con demencia en todo el mundo llegaba a los 24 millones, con una previsión de que ese número se doble cada 20 años, llegando a alcanzar los 80 millones de personas en 2040. Aunque en la actualidad la mayoría de los casos de demencia se describen en países desarrollados, se estima que en unos años el porcentaje de enfermos en países en desarrollo será 4 veces mayor que en países desarrollados. Además, la EA, por sus características, constituye un problema familiar, social y económico de primera magnitud. A medida que progresa la enfermedad, el enfermo se vuelve cada vez más dependiente y necesita de mayores cuidados. En la mayoría de los casos, sobre todo en la sociedad española y en las latinas en general, los responsables del cuidado del paciente son los familiares. A medida que la enfermedad progresa en el paciente, la presión sobre el cuidador se incrementa. Debido a esta situación, los cuidadores también muestran un aumento en la frecuencia de enfermedades psicológicas y físicas (ansiedad, depresión, aislamiento social, síntomas somáticos) y una importante reducción de su calidad de vida, ligada invariablemente a la del paciente. En cuanto a los costes económicos asociados a la EA, se pueden distinguir dos tipos: di-rectos e indirectos. Los directos son gastos cuantificables que derivan del cuidado del paciente y que engloban el gasto sanitario, los fármacos, la atención médica, la institucionalización, etc., y suponen alrededor del 20% del coste total. Por otro lado, los gastos indirectos o sociales, son difícilmente cuantificables (tiempo dedicado al cuidado del paciente por parte del entorno, pérdida de productividad de sus cuidadores, etc.) y representan alrededor del 80% del total. Estos gastos indirectos son asumidos principalmente por las familias. En las fases finales, se produce un aumento en los costes directos que responde principalmente a la institucionalización del paciente. Un estudio reciente (Coduras y cols., 2010) calcula que el coste medio derivado del cuidado de una persona que sufre EA supone en España alrededor de 1400 euros mensuales, asumidos en un 88% por la propia familia. El 12% restante corresponde a gastos directos que son asumidos por los fondos públicos.
Descripción267p.-25 fig.-3 tab.
URIhttp://hdl.handle.net/10261/152153
Aparece en las colecciones: (CIB) Tesis
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