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Título

El ocaso de la política artística americanista del franquismo. La imposible continuidad de las bienales hispanoamericanas de arte

AutorCabañas Bravo, Miguel
Palabras clavePolítica artística americanista
política artística del franquismo
Bienal Hispanoamericana de Arte
Cuarta Bienal Hispanoamericana de Arte en Caracas
Cuarta Bienal Hispanoamericana de Arte en Quito
Exposición Arte de América y España
Fecha de publicación1995
EditorInstituto Mexiquense de Cultura
CitaciónMiguel Cabañas Bravo: El ocaso de la política artística americanista del franquismo. La imposible continuidad de las bienales hispanoamericanas de arte, Toluca (México), Instituto Mexiquense de Cultura / Museo Taller Nishizawa, 1995
ResumenLa Bienal Hispanoamericana de Arte nació en España al mediar el siglo XX con la intención de superar el cerrado ambiente artístico-cultural de los años cuarenta, instalándose entre las intenciones aperturistas de la nueva década y vinculándose a la política de la Hispanidad, que a la par hizo de ellas un instrumento prestigiador y de penetración de los intereses de la política exterior española. Las ediciones de este certamen internacional fueron organizadas por el Instituto de Cultura Hispánica en acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores, proyectándolo hacia el exterior con un planteamiento e intencionalidad de mayor carga diplomática y política que artística. Llegaron a celebrarse tres ediciones: la Primera -sin duda la más trascendente- fue celebrada en Madrid entre los meses de octubre de 1951 y febrero de 1952, con una prolongación antológica en Barcelona entre marzo y abril del último año; la Segunda, al asentar los Estatutos la posibilidad de alternar las ediciones en España y otros países, se llevó a La Habana, aunque -como ilustrativo avance del tipo de reacciones y problemas que encontrarían los intentos de realizarlas en el extranjero- sufrió grandes oposiciones y retrasos hasta que finalmente se celebró entre mayo y septiembre de 1954, siendo luego seguida de varias exposiciones antológicas presentadas en diferentes países americanos; finalmente, la Tercera, regresó a España, realizándose en Barcelona entre septiembre de 1955 y enero de 1956, sucediéndole una exposición antológica en Ginebra. A estas tres ediciones siguieron -haciendo depender su realización cada vez más del abrigo de las políticas latinoamericanas- dos importantes proyectos de celebrar la Cuarta Bienal Hispanoamericana: un primero que, entre 1956 y 1958, se propuso organizarla en Caracas, aunque la caída del presidente Marcos Pérez Jiménez y la hostilidad del mundo artístico venezolano lo impidieran, y un segundo que, entre 1958 y 1960 y uniendo su patrocinio a las reuniones de la Organización de Estados Americanos (OEA), se propuso celebrarla en Quito. Ambos proyectos, pese al apoyo presidencial del primero y a lo avanzado que llegó a estar el segundo, finalmente resultaron fracasados e hicieron precipitar la muerte de estas tempestuosas Bienales Hispanoamericanas y su Secretaría Permanente, dirigidas por el poeta Leopoldo Panero hasta su muerte (1962), aunque en realidad, más que de un final del certamen, ha de hablarse de transformación y adaptación de tan útil herramienta a la nueva situación e intereses de los años sesenta. De este modo, a lo que se asistió en mayo de 1963 con la inauguración por el Instituto de la exposición "Arte de América y España" en Madrid (desde donde pasaría a Barcelona y otras ciudades europeas y españolas: Lisboa, Berlín, Nápoles, Roma, Berna, Salamanca, Sevilla, Valencia, San Sebastián y Bilbao), más que a la muerte aquellas politizadas Bienales, fue al remozamiento y puesta al día de este útil instrumento de uso y apoyo político. Con todo, aquel certamen de 1963, que en lo artístico significó para España el inicio de un nuevo momento, mostró así no sólo el final de algunos de los viejos criterios y orientaciones de las ediciones de la Bienal Hispanoamericana, sino también el giro actualizador producido en una importante vía de actuación de la política artística española: esa dirección hispanoamericanista que, ahora, comenzará a conceder mayor importancia a su adscripción en lo internacional mediante su incidencia en los escenarios europeos.
Descripción112 páginas
URIhttp://hdl.handle.net/10261/96471
ISBN968-841-349-6
Aparece en las colecciones: (CCHS-IH) Libros y partes de libros
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