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Título : La experiencia subjetiva de la discapacidad: narrativas sobre el desahucio corporal y emocional
Autor : Ferreira, Miguel A. V.; Toboso-Martín, Mario
Palabras clave : Discapacidad; cuerpo; emociones; desahucio
Fecha de publicación : 30-sep-2013
Resumen: [ES] L: «Yo… en un principio […] las personas éstas —que antes eran mis amigos, ¿no?— pues, me llaman, quieren saber de mí […]. Pero a la segunda dejan de llamarte porque tú no puedes seguirles el ritmo, no puedes seguirles sus conversaciones, sus… sus bromas […] te cansas [… y es que] estoy luego con los dolores de espalda… quiero decir, con la evolución de mi cuerpo, y mi… mi mente, también…» Este fragmento del relato de una entrevistada del Proyecto Quali-TYDES (Qualitative tracking with Young Disabled People in European States, del programa ECRP de la European Science Foundation; página web: http://quali-tydes.univie.ac.at/) anticipa, indica, la devastadora experiencia corporal y emocional que viven muchas personas con discapacidad. ¿Qué significa tener una discapacidad? Para L, soledad, tristeza y absoluta carencia de esperanzas de futuro: “no puedo llorar”, relata; “mamá, yo jamás superaré esto”, relata. La modernidad nos ha constituido como “individuos”: individuos políticos, dotados de derechos y deberes, e individuos económicos, portadores de un interés egoísta instrumental. Es una individualidad contradictoria, dado que su primera dimensión ha de orientarse hacia el bien común, lo público, y la segunda hacia el privado. Son conjugables porque, además de individuos, somos sujetos, esto es, estamos dotados de racionalidad. A través de nuestro pensamiento racional podemos evaluar y decidir, en cada momento, qué hacer sin atentar contra nuestra individualidad; es decir, a qué darle prioridad, desde una racionalidad weberiana de carácter finitista más bien que instrumental, en cada momento (cabe anticipar que la racionalidad finitista es más bien potestad del individuo político, mientras que la instrumental lo es del económico, de modo que, se supone, para no entrar en contradicción con nosotros mismos, somos más bien altruistas que egoístas... lo cual es discutible). Ese individuo-sujeto moderno no tiene cuerpo ni sentimientos, actúa bajo principios neutros, asépticos, de carácter deliberativo, es un ser abstracto dotado de voluntarismo racional. Pero lo cierto es que a veces no pensamos lo que hacemos… Las personas con discapacidad han quedado excluidas de esa doble imputación y revelan, desde la “desnudez” de su pura condición de personas, la fisura entre la imputación y la existencia real. Tomando como referencia dos historias de vida realizadas para el proyecto Quali-TYDES veremos como emerge, en ellas, una condición emocional y corporal en situación de “desahucio”. Suprimidos el voluntarismo y el egoísmo del individuo moderno, así como la racionalidad del sujeto moderno, las emociones quedan bloqueadas y los cuerpos manifiestan, en su condición ineficiente (no por serlo de hecho, sino habérseles adscrito dicha asignación), la precaria condición de nuestra existencia. Cuerpos y emociones, doblegados por el capitalismo neoliberal-global, a través de la discapacidad indican las claves estructurales de nuestro cotidiano sometimiento.
Descripción : Comunicación presentada en el Grupo de Trabajo GT-26 "Sociología del cuerpo y de las emociones", dentro del XXIX Congreso Latinoamericano de Sociología. Santiago de Chile, 29 septiembre - 4 octubre de 2013.
URI : http://hdl.handle.net/10261/84008
Aparece en las colecciones: (CCHS-IFS) Comunicaciones congresos
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