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Title

Memoria 1995

AuthorsPresidencia del CSIC
KeywordsConsejo Superior de Investigaciones Científicas
Memorias
CSIC
Issue Date1995
PublisherConsejo Superior de Investigaciones Científicas (España)
CitationMemorias Contemporáneas (1986-2002)
AbstractComo ya es tradicional, presentamos en esta Memoria los aspectos más relevantes de la marcha del CSIC durante 1995. Este año, no obstante, es el quinto desde que en el CSIC se iniciaron algunas reformas y políticas, cuyos resultados se comentan a continuación, a la vez que se tratan los temas específicos que habitualmente contiene la Memoria', Antes de dar cuenta de la marcha de la Institución durante 1995, no está demás subrayar, una vez más, que el CSIC es el Organismo Público de Investigación más importan te de España por su volumen de recursos y actividades. Durante 1995 trabajaron en él unas 6400 personas entre personal investigador, técnico y de administración y servicios. Tuvimos 1825 becarios formándose como científicos y colaborando con la Institución 106 doctores vinculados a través de proyectos de investigación. EI CSIC desarrolla su actividad a través de 91 institutos, de los cuales 18 son centros mixtos con universidades o comunidades autónomas. Aunque la mayor parte, un cuarenta por ciento, están en Madrid, existen centros del CSIC en otras once comunidades autónomas, entre las que destacan, por el número de ellos, Cataluña y Andalucía. El presupuesto total durante el año fue de unos 56.600 millones de pesetas, de los cuales un 37 por ciento procedió de proyectos, contratos y otras actividades de investigación y asistencia técnica suscritos con otras entidades, tanto públicas como privadas. El presupuesto administrativo, 34.638 millones, creció un 8,5 por ciento respecto al de 1994 y la tasa de autofinanciación se ha mantenido prácticamente igual que el pasado año. En materia de organización interna, durante 1994 se ha completado el trabajo sobre el Plan de Actuación, debatiendo dentro de las Comisiones de Área los planes remitidos por los institutos y centros, con objeto de integrarlos en un segundo documento del Plan que contendrá la programación científica de las áreas y los programas interáreas, que deberían quedar finalizados en 1996. Con esto queda culminado el proceso de reorganización iniciado con la aprobación
del Reglamento de Organización y Funcionamiento a principios de 1993 , que ha sido muy importante para el CSIC. La importancia de este proceso no se debe tanto a que se hayan introducido con él cambios radicales, sino a haber puesto en orden muchos aspectos que lo requerían, normalizando la situación del Consejo como Organismo Público de Investigación, de acuerdo con lo previsto en la Ley de la Ciencia. Se ha puesto así fin a una etapa de dudas sobre la identidad de la lnstitución y sus funciones, y de problemas producidos por una definición poco precisa de nuestro propio espacio y de nuestras relaciones con otros órganos de la Administración del Estado. El Reglamento de Organización ha estimulado el avance en otros aspectos, particularmente en lo que se refiere a nuestras relaciones con otras instituciones del sistema de I+D, que se han podido revisar y replantear sobre nuevas bases, más eficaces y acordes con las demandas de cada parte. En este sentido se han revisado prácticamente todos los convenios que teníamos con las comunidades autónomas, con las universidades, así como los que regulaban los centros mixtos. Durante 1995 puede señalarse la firma de nuevos convenios, que actualizan los que ya existían, con las universidades de Córdoba, Navarra y Santiago de Compostela y con el Instituto de Oceanografía, terminando prácticamente así este proceso de actualización. En relación a otras medidas para intensificar las relaciones de los institutos con otros centros de investigación, las unidades asociadas, que se han revelado como una forma de colaboración con las universidades de gran interés, han crecido a un ritmo apreciable. De las seis que había a finales del año 94 se ha pasado a catorce ya en funcionamiento y quince en trámite de aprobación. Se ha puesto en marcha también la figura de los "claustros ampliados", que permite la incorporación a los mismos de doctores procedentes de otras instituciones, y a los que se reconocen sos mismos derechos que a los pertenecientes al CSIC .
También en esta línea se ha reforzado nuestra presencia en el sistema de I+D europeo. Se han intensificado las relaciones con la FundacIón Europea de la Ciencia. Hemos participado activamente en EURO-HORCS, institución que agrupa a todos los grandes organismos públicos de investigación de los países de la Unión Europea, con el objetivo de colaborar en la formulación y evaluación de la política científica de la Unión Europea. Nuestra oficina en Bruselas se ha consolidado y aumentado su capacidad de acción al haberse integrado en una oficina que compartimos con la ClCYT, el CEDEn, el CIEMAT y el INIA. Finalmente, se han puesto en marcha cuatro Laboratorios Europeos Asociados. En materia de creación de nuevos centros en 1995, merece atención especial el de la Isla de la Cartuja. Con la firma del convenio entre el Consejo, la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla para la creación del "Centro de la Isla de la Cartuja" se ha dado un avance más que significativo en esta operación iniciada hace ya tiempo en Andalucía, que continuará con el traslado de otros institutos, que se irá realizando en los próximos años. Operación que es fruto de! compromiso adquirido en su momento por el Consejo, de contribuir como organismo público y junto con otras instituciones, a dar contenido a los usos previstos para e! espacio habilitado en ese recinto con motivo de la Exposición Universal. La creación de este Centro constituye uno de los logros más importantes de la política de colaboración entre el Consejo, las administraciones autónomas y las universidades. Representa la mayor inversión que el CSIC ha hecho en Andalucía en toda su historia. La inversión a!canza actualmente los 2300 millones de pesetas, a los que hay que sumar los 460 que en los próximos tres anos aporrará la Universidad de Sevilla para equipamiento. La instalación dispone de doce mil metros cuadrados, con posibilidades de ampliación. Albergará a los Institutos de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis y Ciencia de los Materiales, ambos centros mixtos con la Universidad de Sevilla. También albergará al recién creado
Instituto de Investigaciones Químicas , igualmente de titularidad mixta con dicha Universidad. Creo que se traía de un buen ejemplo, junto a otros, de la política seguida en estos años para intensificar las relaciones con las comunidades autónomas y las universidades mediante iniciativas de colaboración como ésta . En la misma línea que en años anteriores, el balance de la actividad científica del Consejo es positivo en lo que se refiere a captación de recursos. El crecimiento en este aspecto en los últimos cinco años ha sido sostenido, aunque tiende a ser cada vez más reducido, ya que estamos saturando nuestra capacidad de trabajo, debido al escaso crecimiento de la plantilla. En cualquier caso, es un buen indicador de que el objetivo fundamental de la Institución, que es realizar investigación de calidad, se viene alcanzando de manera razonable. En 1995 se han aprobado un total de 354 proyectos de investigación, con una dotación económica para el trienio, de 3.568 millones de pesetas. Prácticamente dos de cada tres proyectos solicitados han sido aprobados, lo que significa un nivel de éxito razonabsemente bueno. El 37 por ciento de los proyectos aprobados corresponden al Programa Sectorial de Promoción General del Conocimiento. En resumen, en 1995 han estado vigentes 920 proyectos —un 10 por ciento más que en 1994-, que han contado con un presupuesto, para esa anualidad , de 3.373 millones de pesetas, un 8 por ciento más que el año anterior. En 1995, se han firmado un total de 472 contratos por un valor de 2535 millones de pesetas, lo que significa un incremento cercano al 30 por ciento, respecto a 1994. Durante 1995 se han firmado 70 contra tos con la Unión Europea. Esta cifra , inferior a la de 1994, hay que interpretarla teniendo en cuenta que las convocatorias del IV Programa Marco comenzaron a resolverse en el segundo semestre de año y aún quedan peticiones por contestar. Durante el año han estado vigentes 456 proyectos de la Unión Europea, que han reportado unos ingresos cerca nos a los 9.300 millones de pesetas
El programa de contratación de doctores ha sido orra de las iniciativas que tomamos para apoyar a los equipos de investigación, iniciativa que ha significado una clara muestra del compromiso con el objetivo de apoyar la investigación. El programa de contratos de doctores ha venido funcionando con normalidad. En 1995 se han formalizado 161 nuevos contratos y han estado vigentes 329. Las becas gestionadas por el Departamento de Postgrado en 1995 ascendieron a 721, un 13 por ciento más que el año amerior. De esas, 262 corresponden a nuevas becas, que se han iniciado durante 1995. La primera convocatoria de la Cátedra Severo Ochoa se falló a favor del Profesor Dr. Carlos Belmonte, Catedrático de la Universidad de Alicame. La primera convocatoria de la Cátedra Miguel Catalá también se ha fallado a favor del Dr. Salvador Momero, Profesor de Investigación del CSIC. Aunque la coyuntura presupuestaria durante estos años no ha sido favorable, esto no ha impedido que hayamos podido mantener un ritmo aceptable de inversiones en la construcción y reforma de edificios. En concreto, en este año, además de otras obras de ampliación o remodelación, se inauguró la sede del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología en Tenerife, y, en Valencia, las sedes del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas y del Instituto de Tecnología Química, ambos Centros Mixtos con la Universidad de Valencia. También se terminaron las obras y decepcionaron los nuevos edificios de los Institutos de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (Valencia), Agricultura Sostenible (Córdoba), Materiales (Madrid), Microelectrónica (Madrid) y Centro de la Isla de la Carruja (Sevilla ). Valga todo ello como muestra de lo que hemos podido hacer en este aspecto. El balance que puede hacerse de [a marcha del CSIC durante 1995 es positivo. Se ha consolidado una nueva fase en la vida de la Institución, que permite con
centrar la energía en los objetivos básicos que tiene que cumplir tanto en la realización de investigación como en la contribución general al sistema de I+D en España, todo ello en el marco de la política científica seguida en estos años, que ha significado un avance decisivo para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestro país. No obstante, nuestra actividad y el entorno en que se desarrolla son tan dinámicos que hay que estar permanentemente alerta para continuar introduciendo los cambios necesarios para adaptarnos a ello. En este sentido, creo que la flexibilidad y la capacidad de innovación deben ser criterios básicos que presidan la actuación del CSIC . Nuestra actividad no tiene más razón de ser que la de responder lo más fielmente posible al compromiso de contribuir al progreso del conocimiento y a la solución de los problemas sociales, económicos y técnicos de nuestro entorno. Nuestra legitimación ante sa sociedad, que nos proporciona los recursos que necesitamos, debe basarse en el esfuerzo y el rigor que dediquemos a cumplir estas compromiso.
Publisher version (URL)http://documenta.wi.csic.es/alfresco/downloadpublic/direct/workspace/SpacesStore/cacb9160-00e9-436d-b677-82922eb03e7a/1995.pdf
URIhttp://hdl.handle.net/10261/41678
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