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Title

Memoria 2006

AuthorsPresidencia del CSIC
KeywordsConsejo Superior de Investigaciones Científicas
Memorias
CSIC
Issue Date2006
PublisherConsejo Superior de Investigaciones Científicas (España)
CitationMemorias Digitales (2003-2010)
Abstract[ES] Cuando se termina de elaborar y, por lo tanto, se redacta el prólogo de la memoria institucional, han transcurrido ya unos meses del año siguiente, lo que quizá funciona como distancia hiperfocal y, por lo tanto, permite tener un mínimo de perspectiva “histórica”. Es una aparente paradoja que esta perspectiva vaya ganando con el tiempo pero, como ya dejó dicho Borges, “antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo”. Quiero decir que aunque dentro de unos años, o de unos lustros, se pueda valorar con mayor objetividad lo que ha signifi cado el año 2006 en la historia del CSIC, a estas alturas en que redacto este prólogo, no puedo dejar de constatar que se trata de otro eslabón de la secuencia temporal más exitosa en la vida del Consejo: cada uno de estos años que estamos viviendo, supera al anterior en casi todos los indicadores disponibles, de forma que al final de la legislatura se habrán duplicado los activos del organismo. “El gobierno se compromete a duplicar el presupuesto de investigación. ¿Cuántas veces no habrán oído los investigadores este tipo de promesas para quedar después decepcionados? Todo el mérito, pues, para los políticos españoles que lo han cumplido”. El párrafo anterior es el comienzo de un reciente artículo de Nature que, como es sabido, nunca ha sido una revista especialmente condescendiente. Estamos pudiendo asistir así, confi eso que con una mezcla de entusiasmo e incredulidad, al cumplimiento de una promesa electoral que puede dejar al CSIC nada más y nada menos que a la altura del siglo XXI. El equipo directivo del Consejo, que en 2006 se vio modificado por la sustitución del profesor
Víctor Orera en la vicepresidencia por el profesor Rafael Rodrigo, puede decir aquello de Hernando de Acuña de que este es un fenómeno “por suerte a nuestros tiempos reservada”. Y ya que hablamos de renovación de equipos, no puedo dejar de recordar que en 2006 se renovó también la cúpula ministerial, con la incorporación de la profesora Mercedes Cabrera como ministra, del profesor Miguel Ángel Quintanilla como secretario de Estado y del profesor Francisco Marcellán como secretario general. Sobre los incrementos que se dieron en el año de referencia, tanto en insumos como en resultados, existe información en los correspondientes apartados de esta memoria, de forma que me voy a centrar, más bien, en otros asuntos no tan fácilmente cuantifi cables pero, en mi opinión, igualmente significativos. Ello no obsta para que recordemos, aunque sea de forma muy somera, que a pesar de la reducción de ingresos procedentes de los fondos estructurales europeos, el presupuesto global subió en casi noventa millones de euros, debido al incremento de la subvención del Estado y de los recursos propios, o que el número de becas y contratos de doctores siguió creciendo a un ritmo impensable hace muy pocos años haciendo que se haya mas que duplicado en estos años. También quiero dejar constancia, de nuevo sin entrar en detalles, de una innovación en la gobernanza del Consejo: la puesta en marcha de un complemento salarial de “productividad por cumplimiento de objetivos” (PCO), que supone un avance hacia una mayor racionalidad en la estructura retributiva del personal, hacia la presencia de una parte variable en la remuneración de nuestros investigadores, que si bien es aun pequeña porcentualmente debería aumentar en el futuro. Titulé un artículo publicado en 2006 en un diario madrileño, recurriendo a una cita bien conocida del filósofo George Berkeley, esse est percipi porque creo que, efectivamente, la percepción es crucial, especialmente en estos tiempos tan visuales. Digo esto, porque me he propuesto renovar no sólo las estructuras del CSIC, sino también su imagen externa y, para ello, entre otras medidas, hemos empezado a instalar motivos escultóricos en el campus de la sede central de la calle Serrano de Madrid.
Comenzamos en 2006, con la escultura matemática de Keizo Ushio y hemos seguido en 2007 con otras varias que reseñaremos en su día. El patrimonio artístico de la institución ha sido tradicionalmente muy pobre y pienso que debemos llegar a nuestros descendientes, no sólo bienes intangibles, sino también bienes físicos inventariables. En este orden de cosas, destacaría del año que cubre esta memoria, la botadura del buque Sarmiento de Gamboa que, sin duda, viene a enriquecer de manera muy notable el patrimonio institucional. En el año que cubre esta memoria, se conmemoraron el centenario de la concesión del premio Nobel a Ramón y Cajal y el vigésimo aniversario de la promulgación de la “Ley de la ciencia”, hechos ambos muy celebrados por lo significativos que resultan para esta institución, ocupada en la puesta en marcha de su plan de actuación 2006-2009 que, por primera vez en nuestra ya centenaria historia, había sido sometido a estrictas evaluaciones externas. Si hubiera que reseñar un hecho que ha abierto unas extraordinarias expectativas en línea con un balance en general muy brillante, diría que la aprobación de la ley que permite trasformar al CSIC en la Agencia CSIC, que nos permitirá mayor agilidad en las tramitaciones de los cambios normativos a la vez que una mayor autonomía y transparencia, y cuya trasformación definitiva esta pendiente del Real Decreto correspondiente. Por lo demás, el Consejo siguió desarrollando sus habituales actividades, que también obtuvieron una cobertura por parte de los medios informativos superior a la de años anteriores.
[EN] By the time the preparation and drafting of the prologue to the institution’s annual report is complete we are already several months into the following year, which perhaps allows us to view the year at something of distance, with a degree of “historical” perspective. Paradoxically, however, although this perspective improves with time, it is nevertheless the case, in Borges’ words, that “distances used to be greater, because space is measured in time.” What I mean is that, although a few years or decades from now we may be able to assess what 2006 meant for the history of the CSIC more objectively, at the time of writing this prologue, I cannot but see it as another link in the chain of the most successful period in the CSIC’s life, a period in which every year surpasses the one before it in terms of almost all the available indicators, such that at the end of this legislature the organisation’s assets will have doubled. “New government pledges to double research budget. How often have scientists heard this type of promise and been disappointed? All the more credit, then, to Spain’s politicians, who have delivered on it.” These were the opening words of a recent article in Nature which, as is well known, has never been a particularly indulgent journal. We are therefore witnessing –and I confess that it is with a mixture of enthusiasm and incredulity– the fulfi lment of an electoral promise which has the potential to place the CSIC in a situation where it is able to face the challenges of the 21st century. The executive team, the composition of which changed last year when Professor Víctor Orera
was replaced by Rafael Rodrigo as vice-president, can say, in the words of Hernando de Acuña, that this is something that “good fortune has saved for our times.” And, on the subject of changes to teams, I feel I should also mention that 2006 also saw changes at ministerial level, with the incorporation of Professor Mercedes Cabrera as minister, Miguel Ángel Quintanilla as state secretary, and professor Francisco Marcellán as general secretary. In 2006 the CSIC underwent growth in terms of expenditures and outputs, but as there is information in the relevant sections of this report I shall concentrate instead on other matters which, although not so readily quantifi able, are –in my opinion– no less signifi cant. Nevertheless, we should recall, albeit in passing, that despite the fall in income from the EU structural funds, the CSIC’s budget grew overall by almost ninety million euros due to an increase in the subsidy from national government and the organisation’s own resources. Also, the number of grants or doctoral contracts continued to grow at a rate that was unimaginable a few years ago, more than doubling in recent years. I would also like to note –again without going into further details here– an innovation in the CSIC’s governance, namely the implementation of a salary complement for productivity based on meeting targets. This represents progress towards a more rational staff compensation structure, with the inclusion of a variable component in the compensation paid to our researchers, which although small at the moment in percentage terms, should increase in the future. Drawing upon the famous philosopher George Berkeley, in 2006 I gave an article I published in a Madrid newspaper the title esse est percipi, because perception is crucial, particularly in these highly visual times. I mention this because I have set out not just to renew the CSIC’s structures but also its public image, and to this end, among other measures, we have started to set up sculptures on the central campus located in Calle Serrano, Madrid.
We began in 2006 with a mathematical sculpture by Keizo Ushio and we have continued in 2007 with several others about which we will give more details in due course. The institution’s artistic heritage has traditionally been quite weak and I think that we should leave our descendents not just intangible assets but tangible physical ones too. In this vein, the launch of the Sarmiento de Gamboa which, without doubt, has greatly enriched the institution’s assets, was another high point of the year covered by this report. 2006 was the centenary of the awarding of the Nobel Prize to Ramón y Cajal, and the twentieth anniversary of the promulgation of the “Law on Science”. The CSIC celebrated both events for their importance for the institution. At the time the CSIC was also occupied with embarking upon its 2006-2009 action plan which, for the fi rst time in the CSIC’s hundred years of history, involved its undergoing strict external evaluations. If it were necessary to single out a fact that has opened up particularly strong expectations, in line with what has been a generally excellent year, I would point to the approval of the law enabling the CSIC to be turned into a government agency. This will allow us greater fl exibility in handling regulatory changes and greater independence and transparency, defi nitive transformation is pending the corresponding Royal Decree. In addition to the above, the CSIC continued to conduct its usual activities, which, moreover, received wider media coverage than in previous years.
Publisher version (URL)http://documenta.wi.csic.es/alfresco/downloadpublic/direct/workspace/SpacesStore/9a008585-c408-435b-a70a-5686a650fa5a/2006.pdf
URIhttp://hdl.handle.net/10261/41596
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