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Título

José Moreno Villa, un historiador del arte sin márgenes

AutorCabañas Bravo, Miguel
Palabras claveJosé Moreno Villa
Historiografía del arte español
Historia del Arte Español
Historiador del arte
Centro de Estudios Históricos
Residencia de Estudiantes
Real Instituto Jovellanos de Gijón
Biblioteca de la Facultad de Farmacia
Archivo del Palacio Nacional
revista Arquitectura
Archivo español de arte y arqueología
El Sol
Vida en claro
La escultura colonial mexicana
Lo mexicano en las artes plásticas
Locos, enanos, negros y niños palaciegos
La Casa de España en México
El Colegio de México
Cornucopia de México
exilio mexicano
Fecha de publicación1995
EditorAlpuerto
CitaciónMiguel Cabañas Bravo: "José Moreno Villa, un historiador del arte sin márgenes". En: Historiografía del arte español en los siglos XIX y XX. (VII Jornadas de Arte. Departamento de Historia del Arte del CEH del CSIC), Madrid, Editorial Alpuerto-CSIC, 1995, pp.381-396, ISBN: 84-381-0240-9
SerieVII Jornadas de Arte. Dpto. de Historia del Arte del CEH del CSIC
1994
ResumenPara abordar al José Moreno Villa (Málaga 1887-México 1955) historiador de arte ha de partirse de dos hechos diferentes. El primero afecta al momento que le tocó vivir y a la progresiva profesionalización y configuración en aquella España de la disciplina histórico-artística; el segundo, que es en el que se centra este trabajo, parte del hecho de que Moreno Villa fue, fundamentalmente, un intelectual liberal que no vio incompatibilidad alguna entre el cultivo de la historia del arte, la pintura, la poesía, el ensayo literario, la crítica artística, la colaboración en prensa, la traducción, la investigación gráfica y documental y el rigor científico. Es decir, fue un humanista sin márgenes precisos, que cultivó ampliamente la historia del arte. Y esta amplitud se refiere tanto a lo temático como a lo profesional y hasta a lo puramente instrumental, pues, en torno al amplio abanico de temas que trató, hubo actuaciones de investigación iconográfica, arqueológica y archivística; catalogación e inventariado; acopio y estudio documental; publicación de fuentes históricas; tareas museográficas; redacción de monografías, ensayos, artículos, recensiones o crónicas; conferencias de tema artístico; guías por exposiciones y museos; ilustración de escritos; traducción de obras punteras; crítica artística, así como la aplicación de sus propios conocimientos y dotes sobre fotografía, pintura y literatura. Son demasiados aspectos, por tanto, los que deben recordarse sobre el malagueño, ya que tanto resulta interesante su vocación poética y literaria, como la pictórica; su paso por Alemania, Gijón, la madrileña Residencia de Estudiantes, Valencia, Estados Unidos o México, como su formación de archivero; la dirección de la revista Arquitectura y la del Archivo del Palacio Real, su integración en La Casa de España en México; etc. Aunque en pocos casos de historiadores contamos con una autobiografía tan interesante e ilustrativa como la suya, su pionera Vida en Claro, que constituye un documento inestimable sobre lo que fue no sólo su trayectoria, sino la de todo el ambiente intelectual madrileño del primer tercio del siglo XX y su posterior fertilidad en el exilio mexicano. Y claro está que esta autobiografía, que sólo podía ser fruto de un afán por historiar, no es su único testimonio. Algunos datos biográficos, pues, se revelan especialmente trascendentes en su formación y desarrollo de historiador y sirven aquí para situar y contextualizar su producción, lo que se hace dividiendo su trayectoria en cuatro etapas. La primera es la referida a sus primeros estudios en Málaga y Alemania, hasta llegar a Madrid, donde entre 1911 y 1921 se considera su relevante período de formación como historiador. La segunda etapa, que daba comienzo con la oposición que le llevaría brevemente a Gijón y duraría la década que alcanza hasta la llegada de la República en 1931, se corresponde con su oficio de archivero-bibliotecario y fue una fase llena de inquietudes vitales y creativas, con numerosas actividades. Sucedía así la tercera etapa, correspondiente, fundamentalmente, al Moreno Villa director del Archivo de Palacio, aunque se prolonga a todo el período de guerra civil, que conlleva su evacuación a Valencia y lo que desde 1937 iba a ser su salida hacia el exilio mexicano y su aclimatación en el nuevo país. Tras dos años en México, en los que todavía se hallaba en función y dependencia notables de lo español, podemos decir que realmente daba comienzo la que iba a ser su postrera etapa: dieciséis fecundos años en México, en los que se produce una interesante simbiosis temática hispano-mexicana en su producción, a los que ponía fin su muerte en la capital azteca en abril de 1955.
DescripciónSe presentó en las VII Jornadas de Arte, Departamento de Historia del Arte "Diego Velázquez", Centro de Estudios Históricos (CSIC), celebradas en Madrid, en dicho centro, entre el 22 y 25 de noviembre de 1994
URIhttp://hdl.handle.net/10261/14132
ISBN84-381-0240-9
Aparece en las colecciones: (CCHS-IH) Libros y partes de libros
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